
Mundo Realista
(H. Sandoval)
Definición
El Cuento Realista es aquel que presenta acontecimientos que ocurren en la vida real, se diferencia del texto cotidiano en que en el texto realista, todo o la mayoría de las acciones narradas se cuentan con lujo de detalles para que al lector le dé la sensación de estar dentro del cuento.
Ejemplo del Tipo de Cuento
LEOPOLDO ALAS, "CLARÍN"
¡Adiós, "Cordera"!
¡Eran tres, siempre los tres!: Rosa, Pinín y
El
Rosa, menos audaz, pero más enamorada de lo desconocido, se contentaba con arrimar el oído al palo del telégrafo, y minutos, y hasta cuartos de hora, pasaba escuchando los formidables rumores metálicos que el viento arrancaba a las fibras del pino seco en contacto con el alambre. Aquellas vibraciones, a veces intensas como las del diapasón, que aplicado al oído parece que quema con su vertiginoso latir, eran para Rosa los papeles que pasaban, las cartas que se escribían por los hilos, el lenguaje incomprensible que lo ignorado hablaba con lo ignorado; ella no tenía curiosidad por entender lo que los de allá, tan lejos, decían a los del otro extremo del mundo. ¿Qué le importaba? Su interés estaba en el ruido por el ruido mismo, por su timbre y su misterio.
La Cordera, mucho más formal que sus compañeros, verdad es que relativamente, de edad también mucho más madura, se abstenía de toda comunicación con el mundo civilizado, y miraba de lejos el palo del telégrafo como lo que era para ella efectivamente, como cosa muerta, inútil, que no le servía siquiera para rascarse. Era una vaca que había vivido mucho. Sentada horas y horas, pues, experta en pastos, sabía aprovechar el tiempo, meditaba más que comía, gozaba del placer de vivir en paz, bajo el cielo gris y tranquilo de su tierra, como quien alimenta el alma, que también tienen los brutos; y si no fuera profanación, podría decirse que los pensamientos de la vaca matrona, llena de experiencia, debían de parecerse todo lo posible a las más sosegadas y doctrinales odas de Horacio.
Asistía a los juegos de los pastorcitos encargados de Ilindarla, como una abuela. Si pudiera, se sonreiría al pensar que Rosa y Pinín tenían por misión en el prado cuidar de que ella,
Pastar de cuando en cuando, no mucho, cada día menos, pero con atención, sin perder el tiempo en levantar la cabeza por curiosidad necia, escogiendo sin vacilar los mejores bocados, y después sentarse sobre el cuarto trasero con delicia, a rumiar la vida, a gozar el deleite del no padecer, y todo lo demás aventuras peligrosas. Ya no recordaba cuándo le había picado la mosca.
"El xatu (el toro), los saltos locos por las praderas adelante . . , ¡todo eso estaba tan lejos!"
Aquella paz sólo se había turbado en los días de prueba de la inauguración del ferrocarril. La primera vez que
Pero telégrafo, ferrocarril, todo eso era lo de menos: un accidente pasajero que se ahogaba en el mar de soledad que rodeaba el prao Somonte. Desde allí no se veía vivienda humana; allí no llegaban ruidos del mundo más que al pasar el tren. Mañanas sin fin, bajo los rayos del sol, a veces entre el zumbar de los insectos, la vaca y los niños esperaban la proximidad del mediodía para volver a casa. Y luego,.tardes eternas, de dulce tristeza silenciosa, en el mismo prado, hasta venir la noche, con el lucero vespertino por testigo mudo en la altura. Rodaban las nubes allá arriba, caían las sombras de los árboles y de las peñas en la loma y en la cañada, se acostaban los pájaros, empezaban a brillar algunas estrellas en lo más oscuro del cielo azul, y Pinín y Rosa, los niños gemelos, los hijos de Antón de Chinta, teñida el alma de la dulce serenidad soñadora de la solemne y seria naturaleza, callaban horas y horas, después de sus juegos, nunca muy estrepitosos, sentados cerca de
En este silencio, en esta calma inactiva, había amores. Se amaban los dos hermanos como dos mitades de un fruto verde, unidos por la misma vida, con escasa conciencia de lo que en ellos era distinto, de cuanto los separaba; amaban Pinín y Rosa a
Era poco expresiva; pero la paciencia con que los toleraba cuando en sus juegos ella les servía de almohada, de escondite, de montura, y para otras cosas que ideaba la fantasía de los pastores, demostraba tácitamente el afecto del animal pacífico y pensativo.
En tiempos difíciles Pinín y Rosa habían hecho por
En los días de hambre, en el establo, cuando el heno escaseaba y el narvaso para estrar el lecho caliente de la vaca faltaba también, a Rosa y a Pinín debía
-Dejad a los niños y a los recentales que vengan a mí.
Estos recuerdos. estos lazos son de los que no se olvidan. Añádase a todo que
Antón de Chinta comprendió que había nacido para pobre cuando palpó la imposibilidad de cumplir aquel sueño dorado suyo de tener un corral propio con dos yuntas por lo menos. Llegó, gracias a mil ahorros, que eran mares de sudor y purgatorios de privaciones, llegó a la primera vaca,
"Cuidadla; es vuestro sustento". parecían decir los ojos de la pobre moribunda, que murió extenuada de hambre y de trabajo. El amor de los gemelos se había concentrado en
AI oscurecer, Antón y
No había vendido porque nadie había querido llegar al precio que a él se le había puesto en la cabeza. Era excesivo: un sofisma del cariño. Pedía mucho por la vaca para que nadie se atreviese a llevársela. Los que se habían acercado a intentar fortuna se habían alejado pronto echando pestes de aquel hombre que miraba con ojos de rencor y desafío al que osaba insistir en acercarse al precio fijo en que él se abroquelaba. Hasta el último momento del mercado estuvo Antón de Chìnta en el Humedal, dando plazo a la fatalidad. "No se dirá -pensaba- que yo no quiero vender: son ellos que no me pagan
En el Natahoyo, en el cruce de dos caminos, todavía estuvo expuesto el de Chinta a quedarse sin
Historia de la Catastrofe en Punta Lavapié
Erase una vez, un poblado muy pequeño llamado Punta Lavapié, que está ubicado en la octava región, específicamente en la comuna de Arauco. Este es un pueblito que está compuesto geográficamente por un cerro grande y a los pies se ubica la mar, la mayoría de sus casas y calles están en los cerros excepto las que están al borde del mar. Dentro de la Población casi ni se encuentran sectores amplios planos. Está casi en frente de la Isla Santa María por lo tanto tiene una vista indescriptible debido a su cercanía. Su Gente es gente muy amable y trabajadora, típica de los pueblos del sur de nuestro país, su principal actividad laboral es la pesca y todo lo que tenga que ver con productos que vengan desde las aguas del mar, sobre todo algas, locos, machas, almejas, Lenguados y Corvinas, donde estos dos últimos tienen mucha producción y venta.
Aquí en esta ciudad, vivían Pedro y José. Ellos eran dos hermanos que han vivido toda su vida dentro del pueblo y ya estaban acostumbrados a la vida del lugar, sus Padres eran Joaquín, que era un pescador ambulante dentro del poblado, y Cecilia que trabajaba en una panadería, cerca de la casa de donde vivían. Pedro tenía 13 años, era el hermano menor y el más tranquilo, tenía el pelo negro, era de estatura más o menos baja y usaba ropa cómoda en vez de estar a la moda, no practicaba mucho deporte, pero sí era muy poco probable que algo lo agotara, también le gustaba tocar la guitarra para entretenerse a sí mismo o a los demás. José era el hermano mayor, tenía dieciséis años y poseía un carácter mucho mas fuerte al de Pedro, era alto de pelo ondulado, usaba ropa a la moda y todos los fin de semana se adhería a su pasión que era el fútbol, le gustaba salir con los amigos del sector ya que siempre, sobretodo en el verano organizaban salidas a la playa o a algún lugar cercano para entretenerse y pasarla bien. En general los dos hermanos tenían una buena relación y pocas veces se escuchaba de que tenían peleas o discusiones o algo parecido.
Un día, en verano, estando a punto de terminar las vacaciones, los dos hermanos deciden hacer su última salida a un sector que era el preferido por ellos y sus amigos en la playa para acampar durante todo el fin de semana. Entonces el día Lunes 21 de Febrero, lo empiezan como un día ideal, ayudando a hacer cosas del hogar, ayudando a su madre en la panadería y a su padre en el tema de la pesca, haciendo todo lo posible para portarse bien y que les den permiso para poder salir ese viernes y llegar el domingo de nuevo a su hogar. Y así mismo se fueron pasando el martes, miércoles y jueves, donde decidieron preguntarle a su madre. Pedro va, se acerca a la cocina, ve a su madre y le dice: –Mamá, tengo que decirte algo– dice Pedro el menor – ¿Te pasó algo malo Pedrito?– Pregunta su madre con extrañeza – No, mamá no te preocupes, no es nada malo, pero es que, yo quería pedirte permiso para ir con José a acampar a la playa mañana viernes y quedarnos hasta el domingo en la tarde, entonces, ¿Tú nos puedes dar permiso? – La Madre responde –Como se han portado muy bien en esta semana y como ya es el último fin de semana antes de que entren al colegio, les tendré que dar permiso, está bien? – Obvio mamá, gracias– Responde con alegría Pedro después de la autorización que le dio su madre. Entonces inmediatamente después de lo ocurrido va en dirección hacia la habitación que comparte con su hermano, y José que estaba poco menos rezando para que resultara lo de la salida, lo recibe con ansias y le pregunta: – ¿Que te dijeron? – Y Pedro responde con una alegría incontenible – ¡Me dijeron que sí! – y los dos hermanos contentos prepararon sus cosas para el viaje del día de mañana y se largaron a dormir.
Ya al otro día, se levantaron un poco tarde pero sin mucha importancia en la hora, ya que la salida estaba planeada dentro de la tarde, y al igual que en los días anteriores de la semana ayudaron en las labores, pero en esta vez, solo las de su madre. Por la tarde, fueron los amigos de los dos hermanos a su casa y ahí ya estaban los dos con sus bolsos y cosas listas para partir hacia la playa. En total eran 7 el grupo de amigos con el que José y Pedro fueron de campamento, todos variaban entre los 13 y 15 años y por ello, José era el mayor del Grupo y el que cuidaba de los demás en caso de cualquier emergencia. Después de unos diez minutos de caminata, llegaron a ese lugar tan deseado y querido por ellos, que estaba ubicado entre rocas costeras. Ahí mismo ubicaron sus carpas y después de terminar los últimos detalles, hicieron un hoyo grande de 5 metros de distancia desde las carpas, para que cualquier subida de marea en la noche no los afectara.
Era ya una noche entretenida del 26 de Febrero, porque tenían bebida y comida de sobra para pasar un excelente rato agradable, además Pedro después sacó su guitarra y empezó a ponerle música al paseo, todos estaban pasándosela muy bien, parecía una fiesta inolvidable para tenerla en el recuerdo después en clases días mas tarde cuando tuvieran su ingreso. Terminó la fiesta, eran ya las dos de la mañana del 27 de febrero y todos se fueron para sus carpas a descansar. Eran las las tres y media de la madrugada y José despierta, porque no podía dormir plenamente tranquilo, entonces se quedó pensando en lo que harían el día de mañana en el día, y se le ocurrieron hartas ideas cuando de pronto siente un ruido por debajo de la carpa y se mueve un poco, pero a los segundos viene un remezón de larga duración, pero entremedio salen todos desesperadamente los que estaban dentro de las carpas y se juntan y se tratan de calmar. Entonces pasan el temblor juntos ahí en la playa ya que era una zona plana y segura en comparación con el cerro, y cuando terminan todos los movimientos telúricos, deciden subir hacia el cerro. En el trayecto trataban de mantener la calma, pero realmente no podían porque tenían ese sentimiento de miedo de que haya pasado alguna catástrofe mayor ya que el sismo fue de una intensidad inmensamente grande que hasta ese momento no se tenia la información exacta de su magnitud. Ya estaban Justo a los pies del cerro y vieron el poblado, no se veía en malas condiciones pero quisieron entrar a sus casas para ver lo que sucedía, ahí cada uno se fue a ver como quedo su casa. José y Pedro entraron a su casa y vieron que estaba todo desparramado, en la cocina, en la sala de estar y en los dormitorios se repetía la misma situación, pero, había cosa más importante que les traía mayor preocupación, su madre y su padre no estaban dentro de la casa. Los Hermanos recorrieron toda la casa buscando a sus Padres, pero no los encontraron ahí dentro.
Después de no encontrar a sus padres en la casa decidieron ir en busca de ellos hacia otros lados. Primero trataron de buscarlos en el cerro, cerca de las casas que estaban cerca del sector, pero no hallaron rastro alguno de ellos, por lo tanto decidieron ir a buscarlos a la playa. En menos de diez minutos llegaron a la orilla de la playa, pero lamentablemente no se veía casi nada ya que era de noche, pero el caos dentro del poblado se estaba masificando. Recorrieron toda la costa buscándolos y al final de la playa, sin darse cuenta debido a la poca visibilidad, viene una ola que los arrastra con todo empujándolos hacia el cerro y los deja con un grave golpe en la cabeza a los dos hermanos y ese fue el final de las vidas de cada uno de ellos. Por otro lado sus padres, que estaban en el otro extremo de la playa, fueron también sucumbidos por la ola gigantesca que pasó a esa hora en ese pequeñito pueblo.
Finalmente días después de ocurrida la catástrofe se encuentran los cuerpos de José, Pedro, Joaquín, Cecilia y de diez personas más que también fueron arrastradas y azotadas por la ola gigantesca que golpeó no solo el pueblo si no que gran parte de la zona centro sur del País.
No hay comentarios:
Publicar un comentario